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SEGURIDAD EN
LA PESCA EMBARCADO
Además de comentar las incidencias del pique
en alguna salida, sería interesante hablar
también sobre seguridad en la pesca
embarcado, no como un especialista, que no
soy, pero si volcar las experiencias vividas
a lo largo de cuarenta años de mojar
anzuelos. He cometido y he visto cometer
todo tipo de imprudencias EN NOMBRE DE LA
PESCA, y ya es hora de sumar levantando la
voz para humildemente, sugerir lo que no se
debe o no se puede hacer.
POR TU
CULPA, PEJERREY
A las orilla
de las lagunas que los pescadores solemos
frecuentar, se han afincado toda laya de
comerciantes que han descubierto un filón de
oro brindándonos todo tipo de servicios.
Hay pesqueros
muy bien manejados que nos ofrecen una
atención maravillosa, y ponen a nuestra
disposición botes, alojamiento, baños,
vestuarios, comedor, lanchas de apoyo por
cualquier contingencia, todo de primera
calidad y además son muy concientes en el
tema seguridad.
Pero hay
otros que dejan bastante que desear y ahí
si, hay que extremar los cuidados.
Esta gente
con tal de embolsar la guita del alquiler de
los botes, no le importa que el tipo que se
lleva la embarcación, a veces con motor, ni
siquiera tenga idea de cual es la proa y
cual la popa.
Usted igual
que yo habrá visto que más de uno de los
pescadores que suben a un bote vienen
bautizados por el legendario Etilo, se ponen
a hablar al lado suyo y usted reza en
silencio para que nadie prenda un faso,
porque seguro que con tantos gases
inflamables que emanan de sus bocas, la
explosión que harán será tan grande que va a
venir gente de lejos para ver el cráter que
estos tipos van a dejar en la orilla de la
laguna y ellos tranquilamente abordan,
apuntando al medio “pá” no errarle, cuatro
o cinco en un botecito y se largan a remar o
con motor, adobándose aún más con caña
quemada, brindando porque hace frío y por el
éxito de la pesca.
CAPACIDAD
Los botes que
nos ofrecen en alquiler pueden ser para dos
o tres personas y no más, salvo excepciones,
porque los mismos están diseñados para
soportar determinada cantidad de kilos.
El astillero
que ideó la embarcación propone que, una vez
cargado el bote, la altura del francobordo
(para entendernos: francobordo es la altura
que hay desde la parte superior de la borda
hasta el agua), tenga tantos centímetros,
para que el margen de seguridad sea óptimo y
no entre agua cuando hay oleaje, ya sea
estando anclado o navegando.
Amigo
pescador, usted habrá visto mas de una vez
botes con tres, cuatro y cinco tipos, a
veces llevando niños, todos amontonados
intentando navegar con el borde del bote
apenas a diez o quince centímetros por
afuera del agua. Sea sincero: ¿No se le hizo
un nido, si un nido en la garganta, por no
decir otra cosa, al ver semejante
imprudencia? -¿No se puso a pensar que
ocurriría si se levantara una brisa fuerte?
Por nuestra
seguridad debemos respetar la cantidad de
personas, pero aún más la cantidad de
kilos que el bote soporta. Si suben dos
gorilas uno de cien kilos y el otro de
ciento veinticinco, aunque la capacidad seas
para tres, ud. no suba, le sugiero dejarlos
solos y abordar en otro o separar a las
moles, así navegaran y pescaran más cómodos
y seguros. El valor del alquiler de otro
bote es infinitamente más barato que el
precio que puede acarrear un accidente,
laguna adentro.
CONTROL
GENERAL DE LA EMBARCACION
Al alquilar
un bote es bueno tomar algunos recaudos.
Piense que
los muchachos que hacen las veces de
marineros, son gauchitos del lugar que
trabajan en eso por necesidad y no por la
pasión por la náutica, así que si usted mi
viejo, hizo quinientos kms. y está mal
dormido, con frío, si empeñó hasta el
colchón para pagar la excursión o si tuvo
una soberana pelotera con la patrona para
que lo dejara ir a mojar los anzuelos,
porqué justo ese día festejan el cumpleaños
de la tía Ñata, a ellos no les va a importar
nada mas que ellos mismos, que son los que
están a las siete de la mañana, enfundados
en un wader y metidos en el agua fría que
les congela las partes, dijera la tía y con
los dedos entumecidos de frío.
Por eso los
boteros, salvo excepciones, tratarán de
sacarse la gente de encima rápidamente y le
darán el primer bote que manotearon, ojo que
también ellos se apuran porque nosotros nos
ponemos y los ponemos locos, porque queremos
salir ya, como si quince o veinte minutos de
demora nos harán la gran diferencia en la
pesca. Para evitarle
una incontenible furia homicida, permítame
sugerirle algunos pasos a seguir.

EN EL
EMBARCADERO
Pídale a
quien lo esté atendiendo que se fije si
efectivamente tiene los tapones de desagote
puestos y bien apretados, el del doble fondo
estanco, que está afuera y el del balde de
popa, (el cajón que hay abajo del asiento de
popa) para que no permitan filtrar agua.
Si el primero
está mal apretado u olvidaron ponerlo, hecho
mucho más común de lo que ud. imagina, hará
que se llene el doble fondo, perdiendo
estabilidad y gobernabilidad, si va a motor
cuando pretenda virar a una banda, el agua
que lleva adentro seguirá por inercia hacia
delante y le hará pasar un mal momento, si
va remando es casi imposible mover y dirigir
el bote.
Por el
contrario, si está anclado va a notar que al
moverse cualquier tripulante, se moverá el
bote y una fuerza interna se desplazará
hacia el lado opuesto, una sensación
inconfundible que denota que lleva un
polizón bastante desagradable a bordo.
El segundo
tapón o sea el de adentro, si está mal
puesto permitirá que entre el agua,
terminando por inundarlo, para ello tendrá
que llevar el centro de gravedad de la
embarcación hacia delante, es decir bultos y
pescadores deberán estar lo mas cerca
posible de la proa, para levantar la popa
del agua; ésta no va a entrar y no se van a
mojar, pero le encargo contarme después como
hacen para pescar apilados unos sobre otros.
REMOS
Deberá
verificar que los remos sean, sino hermanos
por lo menos primos, es decir mismo largo,
mismo ancho de pala, mismo grosor en las
empuñaduras, por supuesto que tengan los
toletes iguales y bien asegurados y que las
toleteras estén en perfecto estado para su
uso.
Ya se, me va
a decir que no cinchó desde su casa un motor
fuera de borda con su correspondiente tanque
de combustible para ponerse a remar, pero si
me dieran un mango por cada motor que se
plantó justo a una cuadra “de la loma de
plumas verdes” y que tardaron dos días y
tres noches para llegar al embarcadero, le
puedo asegurar que me compraría un equipo
de lancha y motor muy valioso, porque remar
con palas de diferente ancho y distinto
largo si no tiene viento en popa, o si los
toletes o toleteras están defectuosos, es
mucho más difícil que barrer una escalera
hacia arriba, se lo puedo asegurar.
ASIENTOS Y
PISOS
Por supuesto
que asientos y pisos tienen que estar sanos,
una tabla/asiento que se mueva o se salga,
le va a costar un soberano porrazo y casi
seguro se caerá hacia atrás quedando
garantizada la rotura de algún componente
de su equipo.
Si las tablas
del piso de tenerlas, están rotas,
inconcientemente va a hacer equilibrio para
pisar firme y va a seguir pescando, pero al
día siguiente, cuando llegue a casa, échele
un vistazo a los avisos clasificados a ver
si encuentra una cintura y dos piernas,
aunque sea con poco uso, porque las suyas no
van a servir ni para repuesto de momia.
ESAS COSAS
ANARANJADAS
Que se llaman
salvavidas y lo primero que hacemos porque
somos muy prolijos, es ponerlas en la proa
bien debajo de todos los bultos para que no
molesten, son las que van a hacer la
diferencia entre la vida y la muerte de
ocurrir un accidente. A veces los ocupantes
de un bote los devuelven o lo que es peor,
los dejan tirados en tierra para que no
molesten a bordo.
Por favor, se
lo pido encarecidamente, EXIJA que en el
bote haya un salvavidas por tripulante,
recuerde además que no por reiterada perdió
valor aquella frase que dice, “LOS UNICOS
SALVAVIDAS QUE REALMENTE SIRVEN, SON LOS QUE
LLEVAMOS PUESTOS”, ya se que son más
incómodos que llevar colgando un collar de
melones, pero salvo casos puntuales, la
mayoría de nosotros tenemos un físico con
menos deporte que un par de ojotas, y que
estamos vestidos como osos polares, con
ropa que absorbe mucha agua, que ésta va a
estar muy fría y el shock que vamos a
recibir si nos caemos, no nos va a permitir
reaccionar a tiempo, por eso es necesario
que lo llevemos puesto, más si se levanta
viento y encrespa la laguna, haciendo
difícil la navegación. Aunque más no sea,
póngaselo para navegar.
Muchos no lo
usan porqué no quieren pasar a ojos de los
demás, como miedosos o cobardes. Amigo mío,
he visto llorar como criaturas a tipos que
se la bancaban, pidiendo a gritos que los
vinieran a socorrer porque se les había dado
vuelta la embarcación y no sabían nadar.
Cuando el
bote está anclado, si alguien se cae va a
ser al lado del mismo y puede recibir ayuda
del o los compañeros en forma inmediata.
Pero si van
navegando la cosa es bien distinta.
Hagamos volar
la imaginación, supongamos que hay algo de
oleaje, logramos que la embarcación planee,
es decir que se despegue del agua y vaya
rozando la superficie, usted estará atento
gambeteando olas para no pegarles de lleno y
un compañero se levanta de golpe, -siempre
llevamos a bordo a alguien así-, se yergue
de repente para buscar el bolso con las
cosas, para ir armando el equipo, ???,
desestabiliza la embarcación justo cuando
hacemos una maniobra de esquive y sale el
tipo por arriba de la borda haciendo un
espectacular clavado de espalda, el que
pilotea, superado el instante de sorpresa y
razonando lo ocurrido, en fracción de
segundos deberá virar el bote exactamente a
la banda donde se cayó el compañero para
alejar la hélice del accidentado, tendrá que
hacer un giro en forma amplia y arrimar la
embarcación de proa al viento o la
corriente, lo que sea más fuerte, para no
pasarse de largo o golpear al caído con el
bote al alcanzarlo con la arribada, es decir
con el impulso, porque el motor deberemos
pararlo antes, para evitar accidentes con la
hélice y eso nos quita toda maniobrabilidad.
Todo este
tiempo aunque sean pocos minutos, son
eternos cuando no tenemos salvavidas y la
ropa mojada nos tira para abajo, ni decir si
es tan imprudente como para tener puestas
botas con cañas largas, es lo mismo que
tener los pies dentro de un balde con
cemento.
En cambio si
el torpe cayó al agua con salvavidas, no
pasará de un remojón, un enfriamiento y
estropearle la pesca a los demás, también se
llevará de souvenir el recuerdo de los
muchachos para la hermana, la tía, la nona
y cuantas féminas tenga en la familia y un
montón de anécdotas para el futuro.
Prepárese
que por tanto contarlas, al cabo de un
tiempo sin querer se deforman y lo dejará a
usted mal parado, porque el va a estar
convencido que se cayó del bote porqué el
que piloteaba era un ganso.
Le sugiero
que cuando lo escuche se lo tome con soda y
no intente asesinarlo.
FONDEO
El mismo está
compuesto de ancla, cadena y cabo, o debería
estar compuesto de esta manera.
Lo más
probable es que el bote tenga a modo de
ancla, unos fierros retorcidos con un montón
de nudos con cabo y no cabo con nudos y que
el mismo tenga unos pocos metros. Una vez,
en una laguna de Carlos Casares, creo que
Los Amigos, me dieron un bote que tenía una
botella de gaseosa de dos litros, llena de
cemento con dos pedacitos de varilla de
construcción formando cruz, y con tres
metros de piola, porque eso no se había
recibido de cabo marinero. Lo buenos fue
que hice turismo, gareteando todo el día,
aún cuando paramos para almorzar, porqué se
imaginará que ese engendro no se afirmaba al
fondo por nada, recuerde que eran campos
inundados, abajo había barro y pasto en
descomposición
En náutica es
aconsejable que el largo del cabo sea de
tres a cinco veces la profundidad del lugar
teniendo buen tiempo y de aproximadamente
siete a diez veces con viento. La cadena
sirve para que los primeros metros arrastren
por el fondo, así la embarcación al cabecear
por el oleaje no tirará directamente del
arganeo o argolla del ancla, ¿me comprende?
Por el
contrario, si el cabo es muy corto, cada vez
q ue el oleaje haga cabecear la embarcación,
iremos desprendiendo el ancla del fondo con
tirones intermitentes y nos hará garrear
constantemente.
Exigir todo
esto es imposible, por lo tanto le sugiero
que como yo, lleve siempre un cabo bien
adujado o enrollado, como quiera decirle que
sea fácil de soltar, de unos quince metros
aprox., rematado con una boya de esas que
parecen una donna, de las que comen los
policías americanos, ¿vio?, cabo que sumado
al que tenga el grampín o ancla, le dará una
buena sujeción al fondo, evitando que pasee
por toda la laguna por acción del viento.
¿-Para que
sirve la boya, me preguntará usted?
¡¡¡-Por si no
hace bien los nudos, le responderé yo!!!
Al respecto,
si no quiere llevar nada y se conforma con
lo que le dan, igual fíjese si están bien
hechos y firmes los nudos del cabo, al ancla
y al cáncamo, léase argolla del bote que
está afuera en la proa, porqué hay algunos
tipos mal nacidos que se hacen los graciosos
y los aflojan , y creyéndose unos piolas
bárbaros se matan de risa pensando en la
expresión de su cara cuando usted lance el
fondeo y vea con desesperación como se hunde
todo sin remedio. Dé por descontado que
tendrá que volver al embarcadero a buscar
otro de repuesto y tendrá además, que
pagarlo.
A PESCAR
Una vez que
revisamos bien el bote y decidimos que está
en condiciones de ser abordado, comenzaremos
a amarinar la embarcación es decir,
acomodar las cosas. Acá prima el sentido
común, bolsos con comida, ropa y bártulos
varios, irán en la proa sin obstruir ni
tapar el fondeo, las cañas estarán bien
acomodadas para que no sufran roturas, los
bolsos o cajas con elementos de pesca irán
en el medio de la embarcación, el tanque de
nafta bien estibado bajo el asiento de popa.
ATENCION, nunca lo manipularemos si está
sucio de combustible con las manos
descubiertas, se nos impregnarán con nafta y
lo mismo haremos con los anzuelos y la
carnada, trate de usar guantes descartables.
Si no llevó
guantes y sus manos huelen a carburante,
saque algunas mojarras del balde y
fróteselas enérgicamente, si consigue un filet, mejor, eso atenuará la baranda que le
quedó en los dedos.
Disculpe lo
prosaico, pero luego de hacer pis, le
sugiero hacer lo mismo, recuerde que la
orina es ácida y olorosa. Hablando del tema,
vaciar el tanque se complica con tanta ropa,
si hay oleaje peor y si no hay mucho de que
jactarnos … ud. sabe que es muy complicado,
un cañito de plástico o cartón de unos
cuarenta o cincuenta cm. nos brindará una
inestimable ayuda, pruebe y me chifla, eso
si, el diámetro corre por su cuenta.
Distribuya
bien a los tripulantes según sus pesos en el
asiento del medio, piense que ud. va a estar
sentado en popa sobre una u otra banda, y la
embarcación necesita estar bien balanceada
para una mejor navegación, si la carga mas
de un lado, se va a escorar, a inclinarse
sobre una banda y no tendrá un buen andar.
Si sienta a uno en proa, no le va a permitir
planear, salvo que navegue empopado, y en
ese caso si lo necesita sentado allí,
recuerde que lleva un motor chico.
Al llegar al
lugar elegido si desea fondear, ponga el
motor en neutro pero no lo apague y NUNCA,
repito, NUNCA arroje el fondeo en forma
brusca, primero porque semejante golpe en el
agua generará mucho ruido y los peces van a
huir despavoridos y segundo usted no sabrá
como cayó el ancla. Deberá bajarla
suavemente sin golpear el bote, el agua es
una magnífica propaladora de sonidos, una
vez que llegó al fondo, tire del cabo
asegurándose que ésta se haga firme, o sea
se agarre, entonces suelte el cabo de a
poco, apague el motor y saque la pata del
agua para que no se generen enganches entre
la línea y los anzuelos con la hélice.
Si por algún
accidente se enredó el nylon en la hélice,
asegúrese de sacarlo completamente, porqué
se puede meter en el retén que es de goma y
cortarlo, permitiendo la fuga de aceite
lubricante.
Una vez que
tenemos la embarcación bien fondeada nos
alistaremos para pescar, si todo está
ordenado a bordo, se nos simplificarán las
cosas.
Si ud. quiere
pescar de tolete, es decir atar el cabo del
ancla al tolete del remo, y pescar de
costado, puede hacerlo siempre que la brisa
sea suave, recuerde que el bote cabalgará
las olas de forma distinta; estando anclado
de proa, ante cualquier situación podrá dar
dos o tres pasos para adelante o para atrás,
de tolete ud. no tendrá lugar para dar más
de uno, recuerde que la borda tiene curva
hacia adentro y es muy fácil irse de boca.
Sea precavido y pesque siempre en el medio,
si se pone más cerca de la borda que le
queda atrás, obligado a retroceder se va a
pialar, cayendo de espaldas fuera de la
embarcación.
UBICACIÓN
DE LOS PESCADORES
Para evitar
problemas, sepa ubicar a los que lo
acompañan y ancle en consecuencia.
Si todos son
buenas “cañas”, no hay problemas pero si nos
acompaña algún principiante acá le soplo un
consejito.
Pescando
anclados y de tolete (de costado) si el
menos hábil es diestro, lo pondremos a popa,
la proa es más incómoda y haremos firme el
cabo del tolete de babor, -si viejo, mirando
la proa, babor esa la izquierda-, así
siempre tendrá la posibilidad de manejar el
equipo hacia afuera pudiendo lanzar sin
tirarnos la línea encima y sin que lo
tiremos al agua por nabo.
Por el
contrario, si gareteamos, el cabo debe
hacerse firme a estribor, -eso mismo
maestro, mirando la proa estribor es a la
derecha-, retrocederemos o avanzaremos, como
quiera, de cara al viento y también el quía
manejará la derecha hacia fuera. Por
supuesto que si es zurdo, es lo mismo pero
al revés.
Recuerde que
todos tenemos unas ansias locas de pescar y
seguro que ud. va a poner su línea
preferida, esa que le dio muchos pescados,
esa que es “la málinda”, “la mábuena”,”la
mámejor” y si se la engalletan de arranque
porque le tiraron cruzado, o le partieron la
caña de un certero golpe, se va a poner a
llorar, así que haga bien los deberes, el
principiante o lo que es peor, el que no
aprende más, siempre va del lado de afuera.
Si se levanta
viento, inmediatamente suelte el cabo del
tolete y pesque anclado de proa, ponga al
amigo del que hablamos, de la borda de su
mano hábil y en popa, así, teniéndolo
adelante suyo, podrá controlar mejor sus
movimientos y evitar que haga algún
desastre.
HABLANDO
DE PESCAR
Le sugiero
que no imite a los “cráneos” y que tome con
pinzas los comentarios que hacen; muchas
veces, casi siempre, tienen puesta la
camiseta de alguna marca.
No les de
bola, usted tiene que usar el equipo que le
quede más cómodo y el que le dé el cuero.
Para usted la
mejor boya, la del color y tamaño adecuado,
es la boya que pueda ver perfectamente, de
que le sirve poner boyas chiquitas y de
color blanco, por ejm., si no distingue un
cura parado en la nieve. Tal vez pesque
menos que los otros, pero no se va a volver
loco ni se le van a salir los ojos de las
órbitas.
Una buena
opción aunque poco deportiva, es poner
boyitas tramposas, el pejerrey va a tomar
sin desconfiar tanto y digo poco deportiva
porque cuando la boya grande acuse el pique,
tendrá que hacerle una cesárea para sacarle
el anzuelo de adentro, pero no se preocupe,
hay primeras figuras que también lo hacen y
ni se inmutan es más, lo muestran orgullosos
en cualquier nota gráfica o por televisión.
Salvo para el río de la Plata donde las
características de pesca son distintas,
estos aditamentos no son leales.
Lo más
importante en todo este circo es buscar las
profundidades en las que se mueven estos
bichitos, hay que cambiar brazoladas hasta
encontrar la profundidad adecuada.
LA CARNADA
Ésta merece
un trato especial.
Si vamos a
mantener las mojarras en agua, deberemos
renovarla constantemente porque van
consumiendo el oxígeno y terminan flotando
panza para arriba y de color amarillo opaco,
entonces redundando, si flotan en el balde
van a flotar en el medio de la laguna,
haciendo que no mantengamos la profundidad
deseada.
Únicamente
usaremos las vivas, que están brillantes y
plateaditas, salvo que a propósito las
hayamos quitado del agua y las colocamos en
un recipiente con harina de maíz, también
mantienen brillo y textura, siempre que las
tengamos a la sombra y lejos de la brisa,
para que no se sequen.
Cada vez que
cañemos ya sea que traigamos un pescado o
no, deberemos cambiarlas porque al arrastrar
la línea por el agua se rompen y quedan mal
presentadas en los anzuelos.
Si usamos
filetes de dientudo o pejerrey, tenemos que
rebajarlos lo mas que podamos, de este modo
van a “flamear” mejor en el agua y no se van
a hinchar tanto por absorción, igualmente
hay que cambiarlos frecuentemente, cuando
usted vea que quedan blancos, hinchados y
sin gracia, tírelos porque ya no tientan.
Estuvimos
hablando de pescar anclados, otra modalidad
es garetear, es decir hacemos abatir la
embarcación o lo que es lo mismo, dejamos
que el viento nos empuje pero controlando
nosotros la velocidad ya sea con un ancla de
capa, que es un cono de lona con la punta
cortada o haciendo arrastrar un muerto o el
ancla por el fondo. Ojo si usa el ancla,
enrosque el cabo de modo tal que venga
arrastrando con las puntas al revés, porqué
puede engancharlas con algún objeto en el
fondo y no la va a sacar más.
Haremos firme
el cabo en el tolete para poner el bote de
costado , así todos los tripulantes tiran
para el mismo lado, la diferencia sustancial
es que vamos a pescar de frente al viento,
así que hay que controlar el golpe de caña
cuando tenemos un pique porque si fallamos,
el viento nos va a poner la línea de collar,
la ventaja es que no hay necesidad de tirar,
con solo arrojar el aparejo unos metros,
este se va a separar enseguida de nosotros,
en realidad es exactamente al revés, el que
se aleja es el bote porque tiene mas obra
muerta, (mas superficie fuera del agua), que
la línea y el viento lo empuja mas rápido,
deberá ir soltando o recogiendo cabo para
lograr que el bote y las boyas se separen
suavemente.
Pesque con el
pick-up del reel abierto, ponga el dedo
índice en el borde de la bobina permitiendo
que salga nylon suave y constantemente, de
este modo la línea se moverá con más soltura
y los anzuelos trabajarán a la profundidad
deseada, vigile que el nylon que queda en el
agua no sea demasiado, al momento de cañar,
para no hacerlo en falso.
Por el
contrario si tiene el pick-up cerrado, al
garetear arrastrará la línea, ésta trabajará
forzada y los anzuelos vendrán atrás,
flameando a cualquier profundidad menos a la
que usted quiere trabajar.
Cuando venga
con un pejerrey prendido, le sugiero dejar
de recoger unos cuatro o cinco metros antes
de llegar al bote, pare la caña suavemente y
así podrá arrimar al pez con un mínimo
riesgo de que se escape, por el contrario si
recoge hasta que el pilotín haga tope en el
puntero, levantará la caña y el pescado
quedará flameando en el aire sin poder
agarrarlo, con la posibilidad de soltarse, o
si es grande, partir el primer tramo de la
caña.
EL PEOR
ENEMIGO DEL PESCADOR SON SUS GANAS DE PESCAR
Volviendo al
tema seguridad, si tiene la mala suerte que
se levante viento y la cosa se pone chiva,
dé la orden de levantar y prepararse para
regresar, NO acepte un “no” por respuesta,
el mayor enemigo del pescador son sus ganas
de pescar, y un rato más que quieran
quedarse puede acarrear serio problemas.
Si el viento
sopla del lado del embarcadero, tendrá que
navegar contra el oleaje si el mismo no es
muy fuerte, vaya tirando bordes es decir,
navegar en diagonal al viento y las olas
durante un trecho y luego tome la diagonal
contraria, vamos a ejemplificar usando
términos no convencionales, así estrilan los
nautas, el viento sopla de cara a nosotros
entonces navegaremos hacia adelante y a la
izquierda, durante un trecho luego viraremos
y navegaremos hacia delante y a la derecha,
así sucesivamente hasta llegar al
embarcadero, de este modo no golpearemos
tanto contra las olas e iremos cortando el
viento, logrando una navegación más segura.
Pero si el
viento es muy fuerte, NO, repito, NO se le
ocurra encarar el oleaje, lo más probable es
que haga zozobrar la embarcación, porque ud.
al igual que yo no es un nauta avezado,
ponga la popa al viento, haga que sus
tripulantes se siente en el piso del bote y
vaya donde el viento lo lleve, piense que la
laguna es como una palangana, siempre va a
llegar a una costa y lo irán a buscar por
tierra, tardará en llegar al embarcadero,
pero llegaran todos ilesos.
Por eso,
siempre sugiero llevar un trozo grande de
nylon o lona para poder cubrirse de la
lluvia fuerte o el granizo si hay tormenta,
unos metros de soguita (vea la nota
improvisando…) y fósforos, con un poquito de
combustible que saque del tanque podrá hacer
un fuego, ojo no vaya a incendiarle el campo
a algún chacarero, se va a salvar del agua
pero lo van a correr a escopetazos.
Si algún día
tiene que pasar por esto me va a agradecer
el consejo, cuando cae el sol una buena
fogata mantiene la moral en alto y además el
fuego marcará su posición, porque por más
celular que tenga no podrá explicar donde
está a menos que tenga la laguna bien
junada.
Otros
elementos útiles son: si la de cuero se lo
permite, un handy; un trozo de tela roja,
para hacer una bandera; silbato; espejo y
una cajita con gasas, agua oxigenada, tela
adhesiva, calmantes y todo lo que se le
pueda ocurrir, aunque aquí y ahora parezca
una tontería. Y si tuvo la brillantísima
idea de llevar chocolates o alfajores, ni le
cuento, algo dulce ayuda a calmar a las
fieras.
IMPROVISANDO
UNA CARPA
A la orilla
que llegue, es casi seguro que haya
alambrado o algún arbolito, si no hay
tormenta eléctrica puede tomar los remos,
enterrarlos por los mangos setenta cms. mas
o menos, separados uno del otro según el
ancho de la tela que lleve, únalos con un
trozo de soguita y tírele la lona encima,
deje adelante lo suficiente como para un
alero y haga arrastrar la parte mas larga
por el suelo sujetando las puntas con las
cajas de pesca, hágales un nudito a las
puntas de la mas corta y con dos trozos de
soguita átelas del alambrado o el tronco
improvisando una carpa.
Si se anima y
promete no inmolarse a lo bonzo, puede hacer
un fueguito al reparo de la lluvia y el
viento. Si la leñita que consiguió está
mojada sáquele la “cáscara”, adentro está
seca. Todo sirve para pasarla lo mejor
posible.
Amigo, estos
son unos humildes comentarios por
experiencias vividas a lo largo de mucho
tiempo, espero le sean útiles.
Y como
siempre digo, “SI QUIEREN PESCAR BIEN, HAGAN
BIEN LOS DEBERES”. Hasta la próxima.
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