PEJERREYES EN BERISSO

El Río de La Plata en su extensión tiene la particularidad de poseer puntos de embarque cercanos a una inmensa cantidad de pescadores que aprovechan sus especies de verano y fundamentalmente la temporada del pejerrey, pesca que acapara el interés de un alto porcentaje de ellos.

Información en cuanto a que estaban saliendo muchos matungos entremezclados con piezas medianas, produjo la decisión de visitarlo y la elección recayó en Berisso.
La invitación inicial había pasado por un par de lagunas que estaban rindiendo bien y que me vi obligado a no aceptar esos lugares pues de ellos había realizado recientemente notas.
Los amigos que me habían convocado fueron Cesar Pollacchi y Juan Robles, compañeros en la audición de radio Ekodelta Pesca que va los jueves de 20.00 a 21.30 hs. por AM 1170 Radio Mi País.
En un buen gesto aceptaron adecuarse a la situación y finalmente coordinamos hacer conjuntamente el relevamiento presente.
La salida del sol mostró una intensa escarcha sobre los terrenos visibles desde la autopista Buenos Aires / La Plata y al llegar a la conocida marina donde salen la mayor parte de las lanchas, encontramos otra de similar magnitud sobre la planchada.
El día se presentaba completamente despejado y prácticamente sin vientos. Después en el río soplaría una suave brisa. Realmente las condiciones eran buenas.
Nos acompañaba también Héctor Matiu, quien demostró ser un muy buen pescador de la especie que buscábamos.

A RIO ABIERTO:
Navegando los canales de salida llegamos al puesto de Prefectura donde el guía contratado entregó la planilla correspondiente con datos personales, notificó destino y hora de regreso y a continuación ingresamos al río de La Plata con rumbo sur.

PRIMER GARETE:
Dos días antes había realizado una muy buena pesca de ejemplares grandes no muy lejos de la costa y en la direccion mencionada por lo que sugirió dirigirse al lugar.
Aprestó el tarro de ceba y un ancla de capa y comenzamos la deriva.
Después de unos minutos comenzaron tímidamente los piques de ejemplares medianos que con el correr de las agujas del reloj se fueron intensificando en cantidad sin llegar a ser la pesca esperada, especialmente por el tamaño.
Entremezclados con los medianos salían algunos tamaño lapicera que inmediatamente eran devueltos.
Comenzaron las consultas por radio con otros guías y las respuestas obtenidas produjeron el acuerdo de cambiar de lugar y encarar hacia la zona de la boya Hilstone con la idea de pescar menos pero de mejor calidad.

SEGUNDO GARETE:
Un rato de navegación nos permitió llegar al sector elegido para comenzar una larga deriva.
La primera pieza cobrada ya mostró la diferencia superando con amplitud los 40 cm.
Conseguimos algunos de variados tamaños, incluso alguno muy chico, entre los medianos, grandecitos y los grandes.
Me tocó en suerte ser el primero en conseguir uno cercano al kilo de peso y a continuacion tanto César como Héctor conseguían varios de importante tamaño en el callejón de ceba, mientras Juan pescaba en cantidad sin suerte en las dimensiones.
De a poco y seleccionando el cajón compartido entre el guía, César y Héctor fue aumentando su nivel mientras en el que compartíamos con Juan tenía relativamente pocas piezas.
Los equipos de todos estaban dentro de lo convencional, uno o dos con multifilamento y los demás con nailon cargado de flota líneas y como curiosidad casi todos con boyas combinadas en colores verde fluo y negro.
Por mi parte comencé con naranja y negro para después cambiar a blanco totalmente. Estas últimas mejoraron mi rendimiento sustancialmente.
En una larga deriva que quedaba sobre los límites del callejón de ceba, Juan y yo tuvimos dos piques importantes llegando al punto de no poder distinguir bien el movimiento de las boyas.
Me tocó clavar un estupendo matungo que, al arrimarlo a la embarcación y en la contemplación por todos de su bocaza y con el copo listo para izarlo, se desprendió.
Según la opinión de la mayoría fue la pieza más grande vista ese día.
Detrás de ello y mientras continuaban las capturas por parte de todos, Juan dijo presente con una pieza muy gorda de alrededor de 50 cm. que sin duda y por muy poco fue la mejor pesca de la jornada.
No recuerdo si fue César o Héctor quien pescó una que como mucho estaría en 100 gramos menos.
Habremos logrado en total unas 70 u 80 piezas entre las cuales cerca de 20 César estimó que superaban los 700/800 gramos.

CONCLUSION:
Una jornada muy agradable compartida con amigos, con buena pesca y muy buen clima ya que cuando levantó el sol la helada desapareció.
De todas formas es recomendable llevar mucho abrigo y fundamentalmente buenos trajes de agua, aunque sea para evitar las salpicaduras de navegación.
Berisso, como todos saben, está pasando tiempos de bonanza en la actividad que nos gusta, se valoriza en verano con las grandes bogas de los malecones y presenta buena pesca de pejerreyes en temporada propicia. Ello origina que el nutrido mercado de guías trabaje bien, que en general tengan lanchas bien equipadas pero que, como contrapartida, se pueda considerar caro el servicio. Por lo menos en el caso que nos tocó.
Ante las distintas situaciones que se pueden presentar, siempre es conveniente consultar todo lo necesario, costos, horarios, pronóstico meteorológico, equipamiento de seguridad, etc. Y tener muy en cuenta que el Río de La Plata es inmenso y peligroso con viento, sin olvidarse que cuando se busca el pejerrey en muchas oportunidades se ve mas cerca la costa uruguaya que la argentina.
 

 

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