Río Salado y Arroyo Portela, dos pesqueros victimas del frío y la contaminación

Desde muy chico he frecuentado la zona comprendida entre Ranchos, Gral. Belgrano y Chascomús. El río Salado se convertía en una buena opción para quienes no teníamos automóvil. Quizá este fue el principal motivo por el cual durante mas de 15 años lo he visitado casi con una frecuencia mensual.
Lo he visto desbordado y otras veces lo he cruzado a pie de tan bajo que estaba, le conocí días de muchísima pesca y otros tantos de cero actividad. Si bien la mayoría de los pesqueros ha pasado por altibajos, el querido río ha sido muy castigado y se están empezando a ver las consecuencias.

Por el río
Partimos desde Adrogué una fría mañana de agosto, el termómetro marcaba 2 grados y el día se presentaba totalmente despejado.
La idea era relevar el río Salado a la altura de Villanueva. Teníamos datos de buena pesca de pejerrey en Puente el Destino y las Gaviotas, por lo que creímos que en Villanueva el panorama no cambiaria demasiado.

Frío, mucho frío
El lugar elegido era la zona del arroyo, a unos 900 metros del camping municipal. Este lugar brinda la posibilidad de pesca tanto sobre el río como en el arroyo mismo, siendo una buena opción en días donde el río baja arrastrando mucho verdín, ensuciando e inutilizando la línea, ya que cubre brazoladas y cebos en su totalidad.
En medio de la caminata nos deteníamos constantemente a observar los charcos congelados a causa del intenso frío reinante. Tan gruesa era la capa de hielo que se podía comparar prácticamente con un vidrio.

En el lugar
Unos metros antes de llegar empezamos a notar sobre la orilla gran cantidad de peces muertos, en un 95% eran las conocidas viejas de agua, junto con algún sabalito y carpas chicas.
Ya en el arroyo, notamos que el agua tenia una coloración rojiza y varias viejas de agua muertas o casi, deambulando por la superficie.
Con semejante panorama se imaginará las ganas de pescar que tendríamos, pero así y todo armamos los equipos, Cañas telescópicas con micro reeles para tentar al pejerrey y cañas de 2,10 mts con reeles de BaitCast en donde colocaríamos líneas para carpas encarnadas con masa.
Los resultados fueron nulos, motivo por el cual decidí recorrer un poco la costa del río a fin de interiorizarme como les estaba yendo a los demás aficionados. “Nada, ni un pique” eran las respuestas.
Curiosamente y a pesar de la mortandad, al pasar un copo de malla fina por la orilla, este salía lleno de camarones, que utilizamos para encarnar sin obtener mejores resultados.
En toda mi recorrida por las costa del río pude observar la gran cantidad de basura y desechos arrojados, un verdadero basural.

Otro Rumbo
Siendo el mediodía y al no tener respuesta alguna, decidimos partir hacia el arroyo Portela, relevado hace muy poco por nosotros y en el cual tuvimos relativamente buenos resultados.
Así fue que llegamos al arroyo, para nuestra decepción, la situación era la misma, viejas de agua muertas y en menor porcentaje, carpas, chanchitas y tarariras.
A diferencia de Villanueva, aquí el agua presentaba una coloración extremadamente verdosa, como si tuviera purpurina verde. Los peces asomaban sus cabezas fuera del agua mostrando la falta de oxigenación reinante, la basura colmaba las orillas de una manera espectral, un verdadero infierno para cualquier pescador.

Cero actividad
Con mucha bronca y desgano decidimos probar suerte, mi compañero decidió seguir tentando al pejerrey con un aparejo de tres boyas pequeñas, por mi parte, preferí hacer algo que bauticé como “test de actividad subacuatica”, el cual consiste en arroja una línea de fondo con anzuelos de pejerrey chicos encarnados con lombriz, le aseguro que si hay algo abajo lo notará en pocos minutos, ya sean bagres, pejerreyes, carpas u otra especie. No es ninguna novedad, pero funciona.
El resultado fue otra vez el mismo, ni siquiera un pique. Tras 2 horas de cambiar constantemente la carnada sin lograr resultados, dejamos de lado las cañas para tomar fotografías del panorama.
Así fue que nos encontramos con bolsas de plástico, pilas, filtros de nafta, latas y peces muertos por doquier. Ya traíamos desde Villanueva una bolsa llena de residuos que habíamos recogido, a lo que sumamos otras dos.

Líneas finales
Si bien no tenemos pruebas concisas de que produjo la mortandad, creemos que es la sumatoria de varios factores, tales como el intenso frío (el mas duro de los últimos años), escasez de lluvias, contaminación, etc.
Sabemos que muchos de estos factores son inevitables. Pero otros, que conforman la mayoría no. Si no llueve, poco podemos hacer, si prolifera algún tipo de alga que mata a los peces, posiblemente estemos libres de culpa. Pero la basura no, señores. No es posible que sigamos lidiando con gente sin escrúpulos que arroja residuos sin ningún tipo de control.
No me voy a extender mas en estos párrafos. Dediqué una nota especial para ello en este mismo numero. Lo invito a leerla

 

 

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