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EMBARCADA DE INVIERNO EN MAR DEL PLATA
por Jorge López Basavilbaso
Una pesca
no muy difundida que, con el control de quién la
organiza, permite buenos resultados por los preparativos
previos, y antes de salir el chequeo en cuanto a la
seguridad y condiciones meteorológicas.
El porteño
barrio de Villa Devoto nos convocó a una magnifica
salida de pesca. Esa noche muy fría llegamos con César
Pollacchi, Conductor de Ekodelta Pesca, un programa que
va los jueves de 20.00 a 21.30 por AM 1170 Radio Mi
País, al lugar de partida de Manolo Excursiones.
El grupo estaba conformado en total por 35 pescadores,
próximo a lo que admite el Fortuna 2, barco que
habitualmente utiliza para las pescas en Mar del Plata.
El acompañamiento permanente de la neblina sirvió para
mostrar la prudencia de los conductores del micro
contratado, quienes tomaron la cosa con calma y con
segurida d,
por lo que arribamos al punto de destino casi dos horas
después de lo previsto pero sin el menor inconveniente.
A poco de la partida y ya dentro de una de las
autopistas, un ayudante con la bebida y el organizador
con sus famosos vigilantes de jamón y queso y los
archiconocidos fosforitos, entre otras exquisiteces,
deleitaron el apetito de los concurrentes.
El amanecer nos encontró en una confitería del centro
Marplatense tomando el clásico desayuno, en su mayoría
café con leche y medialunas.
Momento propicio para tomar y/o reforzar la dosis de la
clásica pastillita anti mareos, cosa que en algunos
casos hicimos, en esta oportunidad innecesariamente pues
nos tocó un mar absolutamente calmo.
De todas formas es conveniente recalcar que es muy
prudente
estar
provisto de este medicamento, pues no siempre se dan
estas condiciones en el mar y cuando uno sale a pescar
pretende pasarla lo mejor posible.
En el puerto nos recibieron los capitanes Pablo y Angel
D’Iorio junto a su tripulación y organizadamente fuimos
entrando al barco y buscando ubicación.
Navegamos hacia el sur e hicimos una parada como a una
hora de marcha. A poco de llegar y tras escasas
respuestas de peces de porte menor, dieron la orden de
levantar aparejos y nos ubicamos en un lugar no lejano
donde entre los chicos se entremezclaron algunos peces
medianos.
¡Esto no es lo que vinimos a buscar! dijo Pablo D’Iorio,
y navegamos largo rato. Hizo unas maniobras y bajamos
los aparejos tras la pertinente indicación.
Comenzaron los piques y casi de inmediato César clava
una pieza mucho mayor que los peces que comenzaban por
entonces a salir.
Tras la importante llevada se produjo una “galleta” que
terminó con cortes en varias líneas y demostró la
potencia de un tiburoncito.
Restituido el orden, comenzaron a subir los clásicos
besugos, castañetas, meros (algunos de importante
tamaño) y algunos salmones.
Tuve la suerte de subir 5 de estos últimos, 3 que
estaban entre los 2 y 3 Kg., uno de seis, y un o
grande.
Vi levantar Meros de 5 Kg. (varios) entre ellos uno
importante que a mi lado consiguió César que actuaba con
anzuelos grandes, y en esta especie no me acompañaron
los tamaños, ya que conseguí unos 5 ó 6 pero de
dimensiones reducidas.
Basilio Biloshyz y su hijo Nicolás Jesús, a nuestro lado
hacían su parte y en el poco tiempo que distraje la
vista de la pesca, pude observar que todos en mayor o
menor medida pescaban dentro de un ambiente amistoso,
con sol y temperatura agradable a la que se sumaba por
largos momentos la superficie espejada del mar en un
color azul intenso y con agua muy clara.
Los marineros trabajaban con intensidad, ayudando a
subir piezas grandes, proveyendo carnadas y colaborando
en las “galletas”.
En un sector profundo y con muy buenas respuestas el
capitán mantenía el barco controlándolo suavemente con
el motor en una tenue deriva que permitía aprovechar
mejor el buen rendimiento del lugar. Al llegar a un
determinado punto daba la orden de levantar y nuevamente
comenzaba un garete muy lento desde el punto elegido.
Un promedio de 2 salmones por pescador, muchos besugos,
castañetas, meros, cazones y hasta un tiburón fueron
obtenidos en una muy agradable jornada.
Como a las 15 horas y, teniendo en cuenta la distancia a
navegar para el regreso a puerto, se dió la orden de
regreso.
Las tareas de descamado y destripado por parte de los
marineros comenzaron ordenadamente y fueron sumando
gaviotas que sobrevolaban el barco en búsqueda de
alimento.
La llegada a puerto permitió el agregado de hielo molido
en algunas conservadoras y el acomodo de éstas, más el
equipaje en las bauleras del micro.
Una conocida marisquería del lugar permitió a todos
reponer energías sin limitación alguna en la elección o
cantidad.
Casi en el otro extremo de la ciudad, una parada corta
en la clásica fábrica de alfajores, permitió compras de
éstos y otros productos para los familiares y allegados
de unos cuantos pescadores.
Nuevamente la prudencia por la niebla nos
permitió/ocasionó llegar como a las tres de la mañana
cuando habitualmente se produce alrededor de la una.
Un ómnibus cómodo y el cansancio del día produjeron que
la mayor parte durmiera profundamente y el viaje fuera
un descanso.
CONCLUSIONES:
En enero había hecho un relevamiento en el mismo barco y
también con Manolo Excursiones para el suplemento de
pesca que co-dirigí para un diario mientras fue
precisamente un suplemento. En esa oportunidad Manolo me
indicó algo que muchos pescadores no conocíamos: La
pesca de invierno embarcada en Mar del Plata es de muy
buena calidad y suelen salir piezas de excelente tamaño.
Con ese aviso, su actual invitación y la complementación
con César Pollacchi que dirige otro medio en el que
también participo, pude comprobar los “méritos” del
invierno con la pesca embarcada en Mar del Plata y una
vez más la calidad en la organización y trato en las
excursiones coordinadas por esta gente.
SERVICIOS:
Manuel García “Manolo”: Av. Segurola 2807, Capital
Federal TEL. 4639-2740 www.manoloexcursiones.com.ar
Próximas salidas: 15 de julio y 04 de agosto.
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