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Laguna
las Barrancas: Pesca, bar ro
y aventuras
Breve salida de pesca a la laguna las
Barrancas y Chascomús, con una anécdota que quedará
grabada en la memoria.
La Salida
Los
150 kilómetros que nos separaban de las Barrancas
transcurrieron rápidamente, escuchando algo de buena
música y planeando los pasos a seguir. Pescaríamos en lo
posible sobre la costa misma de la laguna si la
profundidad nos lo permitía y luego a un costado del
puente Santa Maria.
Al llegar nos encontramos con varios pescadores a pesar
de ser un día jueves, por lo que sin perder un segundo
nos dirigimos hacia la laguna.
Al llegar a la costa nos encontramos con que había
bajado bastante y la costa se presentaba muy barrosa y
con escasa profundidad, por esta razón los intentos los
realizamos sobre el arroyo.
Un poco de
pesca
El día estaba espectacular, poco pero suficiente viento,
sol y buena temperatura.
Armamos los equipos y a pescar. Utilizamos líneas de
flote armadas con boyas chicas pero con anzuelos un poco
grandes para este lugar.
Fueron las líneas al agua y a esperar, veíamos que la
mayoría de la gente pescaba a fondo, técnica muy
utilizada en estos l ugares,
pero d ebo
decir que ese tipo de pesca no me atrae demasiado y solo
la practico cuando no hay otro recurso.
Los piques no tardaron en sucederse, pero no tomaban de
manera franca y nos costaba clavarlos. Poco por la
manera de picar, poco por los anzuelos, errábamos
muchísimos piques.
Achicamos los anzuelos y el panorama cambió, empezamos a
pesca pequeños pejerreyes fuera de medida que
inmediatamente eran devueltos al agua.
Cambio de
planes
Si bien los tamaños eran chicos, bastaba para
entretenerme, cosa que no sucedió con mi amigo y
compañero de pesca, Marcio, que proponía ir en busca
de
otro pesquero para intentar pescar pejerreyes de mayor
tamaño. Repasamos mentalmente esa zona que conocemos
desde hace ya muchos años, teníamos cerca el puente el
destino, arroyo san miguel, camarones. Pero la pesca
allí seria bastante parecida respecto a tamaños.
Decidimos ir a un lugar al que bautizamos como Legaristi,
dado que el camino nace a la altura del un viejo almacén
de campo con e se
nombre. Este lugar vendría a ser la parte trasera de la
laguna Adela, o sea la costa contraria a la ruta 2.
A este lugar vamos mucho en verano en busca de las
tarariras, con juncos y baja profundidad se transforma
en un muy buen pesquero. Como últimamente la pesca en la
laguna Adela y Chis Chis se viene dando bastante bien,
pensamos que había buenas posibilidades de éxito.
Así fue que rápidamente surcamos los 30 kilómetros que
nos separaban del pesquero. Llegamos cerca de las 13hs,
paramos el auto a unos 30 metros de la orilla e
inspeccionamos el lugar, de profundidad venia bien pero
complicaba la pesca el fuerte viento que teníamos de
frente, lo que imposibilitaba los lances a flote. De
todas maneras no fue necesario hacer ningún lanzamiento
por lo que detallaré a continuación.
De rueditas
al Barro
Volvimos al auto e iniciamos marcha hacia la costa, de
repente siento como el vehículo se va poniendo cada vez
mas pesado, sin dudarlo pongo sobre aviso a mi
compañero: “No preguntes porque
pero dale para atrás, ya!”, tarde piaste pollito,
sucedió lo esperado, el coche se encajó. Para atrás,
para adelante, de costado, arriba, abajo, no hubo forma
de sacarlo. Para colmo no había absolutamente nadie,
éramos solo dos y empujarlo era prácticamente imposible.
-Y ahora?- Me dice Marcio,
-y ahora estamos al horno-
fue mi respuesta.
Pensando entre buscar un tractor o alguien que nos
saque, apareció la idea de llamar al A.C.A , y llamamos.
30 minutos explicándoles donde estábamos, nos pedían un
punto de referencia y les dimos muchos, -y mira, hay
barro, agua, vacas- que punto de referencia te puedo dar
en el medio del campo? Llamamos a la base de Chascomús
que era la mas cercana y le explicamos como llegar, y
llegó.
Primera
frase: Donde esta el Auto?
, Segunda frase: no!! Ahí no entro
ni loco!, me hundo con
semejante camión, búsquense otro que los saque, yo me
vuelvo.
Ante una respuesta tan profesional, nos miramos
desconcertados, que hacemos?, deliberamos unos 30
segundos y acto seguido escuchamos el rugir de un motor,
y eso???.
“Eso”, era el camión del A.C.A hundido y revoleando
barro a diestra y siniestra, se había encajado!!!.
Con un esfuerzo sobrehumano, puse mi mejor cara de
consternación y me acerqué al camión intentando no
reírme, me fue bien y me pude controlar, no así fue el
caso de Marcio, que reía desesperadamente a unos 200
metros.
Llegué al camión y me encontré con un ser totalmente
fuera de si, lanzando toda clase de epítetos contra
muchas madres, entre las cuales con seguridad estaban
las nuestras.
Y... le hable un poco, bah, lo suficiente como para que
Marci o
parara de reír y este buen muchacho no nos matase a
trompadas.
Ni bien se acerco mi amigo, algo recompuesto (y un poco
mas serio), iniciamos viaje hasta un campo cercano donde
nos encontramos con Rubén y su hijo, que sin dudarlo
fueron en busca del tractor.
A los
tirones
El VW Gol salió en cuestión de segundos, tractor y linga
hicieron el trabajo, ahora faltaba el camión.
Tirón....otro tirón....otro mas.... nada, el camión
parecía estar clavado allí, mientras el desesperado
chofer nos miraba atónito. Con las manos en la cabeza no
paraba de repetir –y ahora que
hago?- debo confesar que tuve ganas de
responderle tal cual el nos respondió en un principio,
pero no.
Buscamos un pala y con no poco esfuerzo mas la ayuda del
tractor logramos sacarlo.
Ya
todos contentos y con la promesa de volver a llevarle
unos buenos vinos al encargado del campo (no quiso
aceptar dinero alguno), emprendidos el regreso.
La pesca? Sinceramente no se como estaba el pique, pero
le aseguro que en tanto barro no vi ni una lombriz, así
que si va lleve carnada (y pantaneras).
También le puedo asegurar que el muchacho del A.C.A no
entra nunca mas a ningún camino de tierra.
En cuanto a nosotros, como verdaderos fanáticos de la
pesca y las anécdotas, es muy pero muy factible que nos
volvamos a encajar. |